Xálima (Jálama), confortable, entrañable, relajante, llena de vida, de leyendas, de pasos hacia su cima, llenos de risas y de sueños, de cansancio, de juventud, de querer descubrir cada piedra, cada planta, cada árbol, cada río...
Con los brazos abiertos nos cuida y nos vigila, nos habla al oído y nos cuenta de nuestros antepasados, de las pisadas de tantos amigos que subieron hasta allí para ver como pegados a las nubes lo que ella divisa en cada estación del año, donde se viste de distintos tonos y colores, o se pone un elegante manto blanco.
Nos envía su puro aliento, fresco y suave, cargado de olores a tierra mojada, a lluvia fina, a nubes suspendidas en su falda, embelleciendo aún mas sus hechuras cargadas de vida y colorido.
Muchos subieron, estuvieron y bajaron, pero otros enamorados... subieron y se quedaron. Y desde allí pegados a su falda descansan para siempre enamorados de su belleza, viendo como Jálama el dulce Valle que les vió nacer.
Xálima nos lleva de continuo a la naturaleza viva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario